La prevención de riesgos laborales (conocida por sus siglas PRL) es una pieza clave para proteger la salud y seguridad de las personas trabajadoras en España. Actualmente, la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) está inmersa en un proceso de profunda reforma con el objetivo de adaptar el marco normativo a los desafíos del trabajo moderno, incluyendo los riesgos emergentes, los cambios organizativos y las nuevas formas de empleo.
Esta actualización llega en un contexto en el que 2026 ha sido declarado “Año de la seguridad y salud en el trabajo”, un hito que resalta la necesidad de revisar y reforzar las políticas preventivas para reducir la siniestralidad laboral y mejorar el bienestar general de la plantilla.
¿Qué es la prevención de riesgos laborales (PRL)?
La prevención de riesgos laborales es un conjunto de medidas y procedimientos destinados a identificar, evaluar y controlar los factores que pueden causar accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo. El objetivo es asegurar entornos laborales seguros y saludables para todas las personas trabajadoras, fomentando actuaciones que eviten daños antes de que ocurran.
Aunque la LPRL ha sido la norma de referencia en España desde 1995, la evolución del mercado laboral, la digitalización o la aparición de nuevos tipos de riesgos han hecho evidente que la legislación necesita modernizarse.
Claves de la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales
1. Visibilizar y gestionar riesgos emergentes
La reforma propone integrar de forma más eficaz riesgos que han cobrado importancia en los últimos años, como:
- Riesgos psicosociales: estrés laboral, acoso, sobrecarga de trabajo o falta de desconexión digital.
- Riesgos derivados del cambio climático y condiciones ambientales extremas.
- Riesgos asociados al trabajo a distancia y la digitalización de procesos.
Esto responde al reconocimiento de que muchos riesgos actuales no estaban suficientemente considerados en la normativa original, lo que limita la eficacia de las medidas preventivas tradicionales.
2. Integración de la perspectiva de género, edad y diversidad generacional
La nueva normativa quiere reforzar una prevención más amplia e inclusiva, teniendo en cuenta:
- Diferencias por género en la exposición y el impacto de los riesgos laborales.
- Adaptación del trabajo a capacidades psicofisiológicas cambiantes a lo largo de la vida laboral.
- Protección específica de grupos sensibles, como trabajadoras embarazadas o en lactancia.
Esta visión supone un avance para hacer la PRL más equitativa y eficaz en todos los contextos laborales.
3. Fortalecimiento de la organización preventiva en las empresas
La reforma plantea reforzar la estructura interna de la prevención de riesgos laborales dentro de las compañías, con medidas como:
- Mayor presencia y peso de personas responsables de funciones preventivas.
- Creación de agentes territoriales de prevención que apoyen empresas sin representación legal de las personas trabajadoras, especialmente PYMES.
- Mejora del control y funcionamiento de los servicios de prevención, tanto internos como externos.
Esto contribuirá a que la gestión de la PRL deje de ser meramente documental para convertirse en una parte integral de la estrategia empresarial.
4. Refuerzo de la protección de las personas trabajadoras autónomas
Otro aspecto destacado es la ampliación de la protección para quien trabaja por cuenta propia, especialmente cuando desarrolla su actividad de forma concurrente con otras empresas o autónomos, situación cada vez más habitual en sectores como el transporte o los servicios.
5. Adaptación a la nueva realidad organizativa
La reforma también responde a cambios estructurales en las empresas, como la digitalización de procesos o la externalización de servicios. Esto incluye:
- Clarificación de responsabilidades preventivas.
- Revisión de la formación exigida a los distintos niveles preventivos.
- Mejora en la coordinación entre servicios internos y externos.
Estas medidas pretenden que la prevención de riesgos laborales sea más coherente con las dinámicas reales de las organizaciones.
Impacto esperado de la reforma de la PRL
La revisión de la LPRL no es solo una actualización normativa, sino una apuesta por:
- Reducir la siniestralidad laboral, que sigue siendo una preocupación central del sistema preventivo.
- Impulsar la cultura preventiva dentro de las empresas, no solo como obligación legal, sino como un valor estratégico.
- Adaptar la gestión a los cambios tecnológicos y sociales que afectan al mundo del trabajo.
Además, esta reforma está alineada con la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027, que busca convertir España en un referente en materia de prevención y salud laboral.
¿Qué sigue en el proceso legislativo?
La reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y del Reglamento de los Servicios de Prevención se encuentra en fase de consulta pública previa, con aportaciones abiertas hasta el 23 de enero de 2026. Este paso permite recoger propuestas de organizaciones empresariales, sindicatos, profesionales de la PRL y ciudadanía para elaborar un anteproyecto de ley que posteriormente será tramitado en el Parlamento.
Una vez superada esta fase, se espera que el texto definitivo avance hacia su aprobación formal, marcando un antes y un después en la manera en que España concibe y gestiona la prevención de riesgos laborales en el entorno laboral moderno.
Un cambio necesario para la PRL del siglo XXI
La reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales representa una actualización ambiciosa y profunda del marco normativo de la PRL en España. Con un enfoque adaptado a los riesgos actuales y una visión más integral de la seguridad y salud en el trabajo, esta reforma busca transformar la prevención de riesgos laborales en una herramienta eficaz para proteger a la plantilla, mejorar la productividad y fomentar condiciones de trabajo dignas y sostenibles.